Carta a Laura Gallego

Carta a Laura Gallego

Querida Laura:

Eres una de las autoras españolas de género fantástico más exitosas. Tu saga Memorias de Idhún ha traspasado nuestras fronteras, convirtiéndote en uno de los principales referentes contemporáneos de la literatura de género. Recientemente el foco ha vuelto a iluminarte, pero esta vez no se debía a la publicación de un nuevo libro tuyo.

En una entrevista reciente, se te preguntó si tenías pensado incluir algún personaje LGTB en el futuro. Esta fue tu desafortunada respuesta:

Yo no lo descarto. Para nada. Pero, vamos, tampoco voy a ir a hacerlas a propósito. No voy a escribir una historia solamente para hablar de un tema en concreto. Lo principal es la historia. Si a raíz de esa historia ya aparecen otros temas, estupendo. Pero cuando tú escribes una historia solamente para denunciar una cosa, para hablar de un tema en concreto, no estás escribiendo una historia realmente, estás escribiendo un panfleto, no sé si me explico. Y esto no es bueno tampoco. Porque entonces pierde naturalidad.”

Los personajes pueden entrar de manera natural en la historia e integrarse o puede, no sé, parecer una cosa forzada. Y eso es peor incluso.

Las reacciones en las redes sociales no se han hecho esperar. Yo soy de la opinión de que quizá debamos ver esto como una oportunidad para tener un debate constructivo en lugar de lanzarnos a las calles para pedir tu cabeza y quemar tus libros.

Antes de nada, vamos a puntualizar un par de cosas. Estoy seguro de que tu intención no era ofender a nadie y, si no lo has hecho ya, estoy seguro de que en breve te disculparás, pero hay un hecho que es innegable.

Tus palabras son homófobas.

La homofobia no se limita a la agresión física o verbal. Homofobia es todo comportamiento que denota discriminación hacia el colectivo LGTB. ¿Has proferido  un insulto explícito? No directamente, pero muchos se han sentido -nos hemos sentido- si no ofendidos, sí un poco despreciados.

El problema no está en la aparente falta de intencionalidad por tu parte, sino lo que se deduce de tus palabras, que es ese pensamiento que, desafortunadamente, mucha gente comparte.

Lo normal es lo hetero.

Todo lo que se salga de ese canon es esa cosa forzada a la que haces alusión en tu malogrado discurso, lo que nos lleva a otra pregunta interesante: ¿estamos los escritores obligados a representar cada realidad social en nuestras obras?

Para mí, la respuesta es simple: no lo estamos. De la misma forma que yo no he incluído a ninguna persona transgénero o asexual en La confabulación de Eros, tú podrías haber estado durante toda tu carrera sin incluir a ningún personaje LGTB en tus historias y no habría pasado absolutamente nada.

Por eso vuelvo a lo mismo: el problema es el motivo que aduces.

Yo no he vendido ni de lejos tantos libros como tú, pero sé algo de teoría de la literatura  y comprendo el complejo proceso de creación de los personajes. Lo que no entiendo son tus palabras cuando dices que los personajes tienen que entrar de manera natural en la historia o, de los contrario, quedaría algo forzado.

Verás, Laura, escribes género fantástico. Tus personajes son duendes, orcos y dragones. Me cuesta mucho trabajo creer que te resulte más familiar hablar de ellos que de dos personas del mismo sexo que estén enamoradas. O que follan.

En serio, no incluyas en tus historias a dos elfos maricones si no quieres, pero no me digas que la razón es que quedaría forzado porque te juro que me puede dar un aneurisma del ataque de risa que me puede entrar.

Carta a Laura Gallego
Los caracoles de vapor se quejan de que su inclusión en las historias queda algo forzada…

Por cierto, incluir un personaje LGTB no es hacer activismo por la causa. Que tampoco pasaría nada, te aseguro que la luchar por la igualdad y la dignidad de todas las personas es una bonita tarea. Pero no, te voy a explicar lo que significa realmente incluir un personaje LGTB en una historia.

Significa que incluyes un personaje LGTB en tu historia. Sin más.

Puede que tenga algún efecto secundario, como que una lectora muy joven lea una historia en la que un hada le da un beso a otro hada. Puede que esa chica joven que vive en un pueblo de Extremadura se sienta estupendamente al darse cuenta de que no está sola, que hay más gente como ella y que ser lesbiana no solo no es malo, sino que es maravilloso. Sin embargo, a efectos prácticos, en tu historia, ese personaje continuaría su viaje en busca de la Gema de Ragnarok, salvaría el mundo y no quedaría nada forzado.

¿A que no pasa nada?

De todas formas, que nadie te diga qué personajes incluir en tus futuras novelas, porque eso solo lo decides tú.  Solo te pido que entiendas que tus palabras pueden haber sentado mal a muchos lectores tuyos.

¿Sabes por qué?

Porque estoy convencido de que ningún elfo ha comprado nunca un libro tuyo, pero más de un chico gay o una chica lesbiana ha sentido que su escritora favorita le hacía un poquito de menos.

Si en algún momento llegas a leer esto espero que, al menos, te sirva para que ejercites el sano ejercicio de la autocrítica.

Recibe un afectuoso saludo.

Daniel Fernández

 

Pd: si quieres, pásate por la web del escritor Rafael de la Rosa y lee este magnífico artículo. Es muy esclarecedor.

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