Muerte y resurrección en la cultura pop

Según la tradición cristiana, Jesucristo vino para salvarnos a todos.  Para ello, nació en la Tierra como un ser humano ordinario porque quería caminar entre nosotros como uno más. Eso sí, no renunció a tener poderes molones que le permitían caminar sobre el agua, multiplicar la comida o curar enfermedades.

En aquella época no existía la Escuela de Xavier para jóvenes talentos ni la de  Hogwarts,  así que Jesús, demostrando una tremenda humildad, decidió hacerse mesías salvador del mundo y proclamó a los cuatro vientos que era el hijo – nada más y nada menos- de Dios todopoderoso.

Como todo gran héroe que se precie, Jesucristo tenía un plan cuidadosamente elaborado. Para hacer de este mundo un lugar mejor, usó sus poderes y todo su omnipotencia en la mejor argucia que una deidad podría imaginar.

Dejar que le torturasen hasta la muerte.

Así contado, el plan de salvación no parecía tener mucha consistencia, pero Jesucristo aún tenía un as bajo la manga de su túnica. No hay nada en esta vida como saber hacer una buena entrada, así que Jesús decidió resucitar al tercer día.

¿Qué hizo a continuación? ¿Se vengó? ¿Erradicó el hambre y la enfermedad de este mundo?

No, volvió a los cielos y se sentó junto a su padre.

¡Bravo, Jesús!

Se nota que soy un ateo convencido, pero dejando de lado creencias religiosas, como historia siempre me ha parecido que cojeaba bastante. Ya que vas a resucitar, ven con un propósito.

No sé tú, pero se me ocurren varios ejemplos de resurrecciones más consistentes. Siete, para ser exactos.

Son Goku

 

Son Goku
Nuestro señor de las Kamehamehas

Los mesías cristianos tienen que aprender mucho de Son Goku, que murió (y resucitó) nada menos que dos veces. En ambas ocasiones, lo hizo sacrificándose para salvar al mundo de la destrucción. Y, oye, cada vez que volvía a la vida, aprovechaba para volver a salvarnos a todos. Goku no ponía la otra mejilla, pero sí tuvo aureola y ascendió a los cielos con glamour. Incluso le dieron un permiso para visitar a su familia.

A ver cuánto tardan en matarlo en Dragon Ball Super…

Jon Snow

 

Jon Snow
“Me quedé traspuesto”

Si hay algo que todos los fanáticos de Juego de Tronos teníamos claro era que Jon Snow no iba a quedarse en el otro mundo durante mucho tiempo. A ese cuerpo -¡ese cuerpo!- no dio tiempo a que se lo comieran los gusanos.

Muchos pensábamos que Jon era uno de los personajes más insulsos de la saga. Cuando murió, rogamos para que la resurrección le otorgase más carisma y un poco de sangre en las venas. Y, la verdad, no defraudó, porque, más adelante, nos brindó una de las escenas más épicas que se haya visto en una pantalla.

Que no decaiga, Jon…

Superman

 

Superman
Lo mató la falta de inspiración

Superman es muy icónico, pero como personaje siempre me ha parecido de los menos interesantes de la historia del cómic. Su moral intachable y su personalidad sin claroscuros siempre me ha producido el más profundo de los tedios.

En la década de los 90, los guionistas de DC Cómics estaban desesperados por el rumbo que debían tomar. El personaje  llevaba estancado muchas décadas. En lugar de darle un giro a su personalidad, hacerle evolucionar  o, no sé,  volverle gay, decidieron que lo único que podían hacer era matarlo.

La noticia de la muerte de Superman tuvo un gran impacto mediático. Salió hasta en el telediario.  Corría 1992, un año duro en el que tuvimos que convivir con Cobi, Curro y, además, sentirnos apenados por la muerte del Hombre de Acero.

Como ya no sabían de qué forma matarlo, inventaron un personaje nuevo lleno de matices y de motivaciones. Porque, oye, ya que quitan a Lex Luthor, su peor enemigo, la oportunidad de matar a Superman, al menos lo hace un personaje carismático, ¿verdad?

¿Verdad?

Buffy

 

Buffy
“She saved the world… a lot”

Perdona que vuelva a hablar de nuevo de Buffy, pero es uno de mis fetiches confesables y hablar de los otros sería apasionante políticamente incorrecto.

A día de hoy, se sigue debatiendo si la muerte de Buffy fue necesaria. Yo soy de los que opina rotundamente que sí. Buffy tenía muchos motivos para sacrificarse. Sí, era la única forma de evitar el apocalipsis de turno, pero, además, nuestra heroína no atravesaba el mejor momento de su vida. La muerte de su madre, en uno de esos capítulos que son considerados como una obra de arte por los expertos, fue un duro golpe no solo para ella, sino también para los espectadores.

Su muerte fue una mezcla entre sacrificio y suicidio que elevó el grado trágico hasta cotas casi insoportables. Su resurrección en la temporada siguiente era evidente, pero la persona que volvió no era la misma.

¡Aplauso para el mejor tratamiento de una resurrección que jamás podrás ver o leer!

John Locke

 

John Locke
Su resurrección solo fue una cortina de humo

Sé que esto no es una resurrección en el sentido estricto de la palabra. Durante unos cuantos capítulos, nos hicieron creer que John Locke había recobrado la vida al volver a la isla. Sin embargo, lo que había ocurrido era que el humo negro, la fuerza maligna detrás de toda la enrevesada trama de Lost, había adoptado la forma de nuestra calvo favorito.

Da la impresión de que la intención inicial de los guionistas era resucitar realmente a John y que recularon en el último momento, pero lo cierto es que durante la temporada final de Lost, pudimos ver atisbos de la personalidad de Locke en su suplantador.

Una falsa resurrección que, más allá de la sorpresa inicial, no tuvo mucho sentido más allá de mantener en nómina a Terry O’Quinn.

Phil Coulson

 

Phil Coulson
La muerte está sobrevalorada…

Creado en el universo cinemático de Marvel, Phil Coulson es lo que yo llamo un personaje mina: cuando te acercas a él, te explota  bajo los pies.

Es introducido con cuentagotas, desplegando su encanto para calar en el corazoncito de los ingenuos espectadores para luego ser asesinado brutalmente por Loki ante el estupor de los Vengadores.

Y del nuestro.

No es causalidad que el responsable de la cinta sea Joss Whedon, creador de Buffy y especialista en matar a tus personajes favoritos justo cuando más cariño les coges.

Su regreso al mundo de los vivos tiene como consecuencia directa la serie de televisión Marvel: agents of S.H.I.E.L.D. Uno de los grandes enigmas de las dos primeras temporadas, de hecho, es la razón por la que Coulson resucita.

Jean Grey

 

Este caso, como el de John Locke, no se puede llamar resurrección porque tiene truco. Jean Grey adquirió un poder cósmico llamado Fénix que la convirtió en uno de los seres más poderosos del universo Marvel. Tras verse seducida por el lado oscuro, se sacrificó, expiando los pecados que había cometido (cosas sin importancia como destruir un planeta) y salvando a sus compañeros.

Lo que los lectores no sabíamos (ni los guionistas tampoco, para qué vamos a engañarnos), es que Jean Grey nunca había muerto, porque la entidad Fénix había asumido su apariencia y su personalidad mientras la verdadera Jean se recuperaba de sus heridas en un capullo regenerador en el fondo del río Hudson.

Yo una vez tuve una resaca parecida, pero sin vestir licra de colores chillones.

O tal vez sí, ahora mismo no logro enfocar los detalles…

 

¿Y tú qué muerte y resurrección te ha impactado más?

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